domingo, 25 de octubre de 2015

Cómo aplicar el pensamiento científico



A lo largo del curso hemos llevado a cabo una reflexión sobre el concepto de verdad absoluta en contraposición a lo que se considera verdad científica.

Verdad y Contexto

La verdad está condicionada por el contexto, por el lenguaje, por el individuo que elabora la idea y por el que la recibe y ello nos ha hecho profundizar en el concepto de verdad que manejamos. La idea de verdad siempre está determinada por el contexto de la sociedad y cultura en la que se formula. Este planteamiento nos ha hecho entender de forma muy clara cómo la verdad cotidiana es manipulada de diversas formas, con diversos fines y desde distintos estamentos. En nuestro día a día vemos cómo un simple tono de voz, una verdad a medias, un comentario velado, incluso los gestos influyen en la percepción de la verdad.

¿Está presente la ciencia en nuestro día a día?





Sabemos que en nuestro día a día la ciencia está muy presente.

La ciencia hace posible muchas actividades cotidianas en las que casi no reparamos debido a la automatización a la que nos conduce la rutina : abrimos el grifo y sale agua caliente, calentamos nuestra comida en el microondas, nos comunicamos a través de internet… todas estas acciones podemos hacerlas gracias a los avances científicos. La ciencia está muy presente en el día a día.

Los alimentos que ingerimos son procesados gracias a planteamientos científicos pero no siempre nos llega la información veraz, la realmente científica y hemos vivido situaciones en las que se afirmaba que la ingesta de tal o cual producto mejoraba o perjudicaba la salud para presenciar como al poco tiempo se afirmaba lo contrario. A veces se hacen afirmaciones en el nombre de la ciencia que solo responden a criterios empresariales u oportunistas o simplemente son los llamados “Cuentos de vieja”, tradiciones familiares que se pasan de generación en generación sin tener ninguna base real científica, por ejemplo, “Las zanahorias mejoran la vista”, “esperar una hora después de comer para bañarse” etc. En este planteamiento vemos también cómo la [1]mercadotecnia se hace presente. La novedad, la simplicidad y la coherencia en el mensaje operan para transmitir informaciones de forma más rápida aunque no sea más veraz. También hemos visto cómo las malas ideas a veces se propagan de forma más rápida que las reales, no se contrastan, no se maduran y no se experimentan por lo que entran mucho antes en circulación. Por ello es tan importante la ciencia, ya que nos ayuda a tener cierto control sobre ellas.

Entonces ¿Cómo podemos distinguir entre lo qué es verdad y lo que no lo es?

El método científico nos ofrece algunas claves que nos ayudarán a detectar las mentiras, las verdades manipuladas o las medias verdades. El primer paso es contrastar la información. Analizarla desde otros puntos de vista, valorar si la persona o personas que la formulan lo hacen de forma desinteresada o más o menos objetiva o por el contrario persiguen objetivos particulares que nada tienen que ver con la verdad. Otra forma de valorarla es aislarla de emociones, intentar acercarnos a ella desde un punto de vista lo más aséptico posible. Todo ello no será posible si no entendemos que verdad y contexto están fuertemente influenciados.

Hemos visto cómo la ciencia necesita establecer como verdades aquellas premisas que pueden ser demostradas, este factor también debemos tenerlo en cuenta en nuestro día a día para afrontarlo con una mentalidad científica, es decir, al igual que para la ciencia nuestro objetivo debe ser una búsqueda constante de la verdad. Este modelo de comportamiento conlleva el cuestionamiento de muchas verdades que a menudo consideramos inmutables. Romper con la rutina o comodidad que nos facilita la aceptación de un pensamiento que nos ofrece verdades absolutas. Los factores que facilitan esta forma de abordar nuestra cotidianidad van desde la inspiración, a la imaginación, la serendipia, la observación, el análisis y por supuesto y sobre todo la necesidad… Todos ellos nos facilitan una visión diferente y enriquecida de la realidad.

NO hay recetas para aplicar el pensamiento científico a la vida cotidiana pero sí formas de enfrentarnos al día a día. Para hacerlo será necesario contrastar los datos, no bloquear o silenciar las ideas o las informaciones nuevas que rompen estereotipos; replicar los experimentos, relativizar los mensajes es necesario para afrontar con inteligencia y criterio científico nuestra vida. Abramos nuestra mente a las nuevas ideas, flexibilicemos nuestro pensamiento, conectemos nuestras ideas y cuestionemos nuestros dogmas… es el primer paso para ver nuestra realidad desde un punto de vista más científico.

SE trata de tomar las mejores decisiones dejando atrás viejos dogmas. Dudar y encontrar el equilibrio entre la duda y la creencia. La duda inicia un camino que debe llevarnos a reflexionar, a buscar datos, a observar y finalmente contrastar la información y si podemos, verificarla para volver a dudar y volver a iniciar este viaje. Por ejemplo, si debo tomar una decisión sobre a qué empresa de comunicación cambiarme. Lo primero que debo hacer es estudiar todas las posibilidades a mi alcance. Estudiar ventajas e inconvenientes, analizar tarifas y ofertas, tomar información de la experiencia de otros, decidir o bien plantear de nuevo otra pregunta ¿me interesa cambiar o mejor me quedo con la que ya estoy? La ciencia siempre nos ayudará a tomar la mejor decisión. Lo importante es plantear buenas preguntas, ello es más decisivo incluso que buscar las mejores respuestas. Como dije anteriormente, tener en cuenta la mercadotecnia del producto. Asumir una postura crítica que nos haga reflexionar sobre el producto: ¿lo necesito realmente?, ¿este producto es realmente como se dice en la publicidad? ¿Es el mejor?

Llegados a este punto podemos ver cómo la ciencia puede mejorar nuestra calidad de vida, nuestras relaciones con los demás, nos ayuda a entender el mundo, a organizar la información que recibimos, a estudiarla, a entender cómo funcionan las cosas, a evitar los dogmas y la sugestión, a salir de la ignorancia y finalmente a intentar entender la lógica que opera en las cosas. Este planteamiento es también una responsabilidad que asumimos ya que nuestro comportamiento afecta a todos los que nos rodean: el tabaco, los modos de vida, la alimentación… no vivimos aislados. Nuestras decisiones afectan también a los demás.

Pseudociencia


Otro factor decisivo que no debemos olvidar es lo que se denomina Pseudociencia. No es ciencia porque no se puede demostrar. En nuestra vida diaria asumimos como certezas cuestiones que no son verificables y por tanto no proceden del ámbito científico: el horóscopo, las dietas, ciertos productos milagro, placebos etc. Los mensajes procedentes de la pseudociencia a veces aciertan con sus argumentaciones pero ello no los convierte en verdad. La ciencia siempre está disponible para comprobar la veracidad de una idea aunque también debemos tener en cuenta que no todo se puede experimentar o verificar.

La pseudociencia frecuentemente se sirve de la ignorancia para alcanzar sus fines pero debemos ser conscientes también de la ignorancia como fuente de sufrimiento que genera sentimientos negativos y que hace daño a la persona que la sufre y a los que le rodean. Hay que dudar para evitar dogmas y si no podemos verificar o probar, al menos evaluemos lo que nos conviene, los que nos beneficia como seres humanos.

Ética

Apliquemos la ética y aunque hoy en día todavía la ciencia se ve limitada en el estudio de la espiritualidad y de ciertos aspectos de la personalidad sabemos que ya se están llevando a cabo estudios sobre el inconsciente y las emociones que abrirán nuevos campos de estudio en el futuro planteando nuevas preguntas que hoy no nos atrevemos ni a soñar.



[1] Mercadotecnia: Conjunto de técnicas y estudios que tienen como objeto mejorar la comercialización de un producto. Transmite los mensajes en el contexto del consumidor

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